7 oct. 2008

Termínelo, Juez!

En la temporada 89/90 y siendo el Bicho local, Argentinos y Boca jugaron un partido que se disputó en dos canchas y se suspendió dos veces.

Argentinos en la cancha de Atlanta, listo para enfrentar a Boca.

Por Javier ROIMISER
Agradecimiento: Edgardo IMAS y Sentimiento Bohemio

El 22 de octubre de 1989 Argentinos, que venía repuntando en el torneo local tras un mal comienzo -incluía la peor racha de falta de gol en la historia, de 687 minutos- y disputaba la segunda fase de la supercopa en la que llegaría a semifinales, se encontraba con Boca Juniors, encaramado en los puestos de vanguardia y con una racha de ocho encuentros sin conocer la derrota. Se encontraron en el Estadio de Atlanta, donde no se enfrentaban desde 1980 y donde Argentinos solo había podido ganar dos veces sobre 13 partidos -Metropolitanos de 1970 y 1978, ambos por 1 a 0-. Si bien durante la semana se había barajado la posibilidad de jugar en Vélez, la dirigencia de Argentinos se mantuvo firme en jugar en el lugar por el que había pagado un alquiler anual y, según aseguraba, se encontraba en condiciones.
Cuenta Edgardo Imas en "Sentimiento Bohemio": "Argentinos Juniors había alquilado durante todo el año el estadio de Atlanta para jugar como local. A los 43’ del primer tiempo, en un rincón de la tribuna popular larga ubicada frente a las plateas cedió un paraavlancha y se vivieron escenas de pánico pues casi una veintena de espectadores resultó herida, aunque luego se comprobó que ninguno de gravedad. También se vio un tablón suelto. El árbitro, Juan Carlos Demaro, suspendió el partido porque el público no se hallaba en condiciones para asistir a la prosecución. Los hinchas de Boca habían comenzado a insultar al titular de la AFA, Julio Grondona, y muchos criticaron al presidente de Argentinos Juniors, Domingo Tessone, por no haber utilizado el estadio de Vélez —que ese día estaba libre— para este cotejo. Sin embargo, en la semana previa la Municipalidad de Buenos Aires, la Comisión de Estadios de la AFA y la Policía Federal habían llevado a cabo una inspección y habilitaron el estadio para que allí se presentara Boca. Además, se vendieron 18.578 entradas y quedaron 8.000 populares sin expenderse, por lo que la cancha no estaba llena. La entidad de La Paternal explicó en un comunicado de prensa que durante cinco años habían jugado en Ferro y siempre recibieron a Boca en ese lugar, y que idéntico criterio emplearon en el caso de la cancha de Atlanta, a lo cual hay que agregar que tenía 6.000 populares más que la de Ferro. Además, resaltaron que era uno de los pocos estadios que contaban con una distancia de diez metros entre la tribuna y el alambrado, y recordaron que durante el año había repuesto más de 700 tablones en la tribuna y soldado y ajustado paraavalanchas. Aseguraron, asimismo, que lo que había cedido era un paraavalanchas y que el medio tablón que se exhibió fue arrancado después del accidente (foto). El estadio fue clausurado y Atlanta debió disputar los tres partidos siguientes del Campeonato de Primera B Metropolitana en la cancha de Deportivo Español, aunque el de 17 de diciembre pudo regresar a Villa Crespo, en el encuentro que le ganó 3 a 1 a Almagro, pero con la particularidad de que todo el público local se ubicó en la platea, ya que no estaba habilitada su popular".
Desde lo estrictamente futbolístico, Argentinos era superior a Boca y estuvo muy cerca de ponerse en ventaja, pero no pudo plasmar en el arco rival su dominio. El Bicho alineó a Carlos Goyén; Luis Malvárez, Héctor Cejas, Osvaldo Rodríguez y Carlos Mac Allister; Fernando Cáceres, Fernando Redondo y Ramiro Castillo; Silvio Rudman; Mauro Airez y Antonio Vidal González. El DT era Nito Osvaldo Veiga.
La prosecución del encuentro se dio casi cinco meses más tarde. El 14 de marzo de 1990 -otro año- en el Estadio de Vélez Sarsfield -otra cancha- el Argentinos de Fernando Areán -otro DT-, que llevaba escasos seis partidos conduciendo tácticamente al Bicho intentaba, en los 47 minutos que faltaban, quedarse con el partido. Hubiera sido una continuación más, de no mediar una nueva interrupción. Promediaba el mini-partido, cuando en la tribuna del marcador electrónico se produce la caída del alambrado sobre el arco que defendía Carlos Goyén, que salió desesperado hacia el círculo central. Tras unos minutos de desconcierto, las fuerzas de seguridad se ubicaron detrás del arco que da al Barrio Kennedy para impedir el ingreso de simpatizantes al terreno de juego. Argentinos, en la continuación, alineó a 9 de los 11 del partido de octubre, cambiando a Jorge Ortega por Rudman y a Diego Cagna por Cejas, pasando Cáceres a la zaga central. El resultado no se modificó y el 0 a 0 fue una anécdota estadística, al lado de las tantas complicaciones que tuvo el partido. Contó Juan Carlos Demaro, juez de aquel encuentro, en una nota realizada en nuestro programa de radio: "En ese Argentinos-Boca en la cancha de Atlanta no se podía seguir. No estábamos psicológicamente preparados para continuar. Lo de la cancha de Vélez fue entre shockeante y risueño. Los dirigentes de ambos equipos me pidieron por favor que haga lo que sea necesario para terminar el partido, porque parecía que no se quería acabar nunca".

1 comentario:

  1. Esa tarde en Atlanta Redondo le pegó un paseo terrible a Marangoni

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