7 jun. 2009

Cuando El Polo se convirtió en ídolo

Hace exactamente 12 años y cuando aún no había cumplido 23, El Polo Quinteros se ganaba el lugar de ídolo en Argentinos.

La tapa de la Revista Sólo Fútbol, dos días después de conseguir el ascenso.

Por Javier ROIMISER

Estamos seguros que vamos a hacer muchas notas recordando su actuación en Argentinos. Sabemos que, desde aquel equipo que ganó todo en los '80, es quizás el único ídolo que se convirtió en tal por la voluntad de los hinchas. Ya asomaba como gran goleador desde su debut en Primera, pero con poca continuidad. En el Nacional "B" empezó con el pie izquierdo, en aquella recordada derrota 0-3 en Mataderos, con expulsión incluida. Pero se fue ganando al público con fútbol y goles. Jugó varios partidos en inferioridad física, pero su objetivo era uno solo: devolver a Argentinos a Primera en el menor lapso posible.
Goles importantes a Chacarita, Sarmiento y Los Andes en la zona de clasificación. Otros tantos fundamentales a Talleres, Quilmes y All Boys entre otros. Sumó 17 goles en todo el año y para algunos quedó opacado por la figura de Eduardo 'Balín' Bennett, con 23 conquistas en 26 partidos y recién apareció en la última fecha de la rueda de clasificación.
Pero el 'Polo' siempre tiene un as bajo la manga. Aquella fría tarde-noche del 7 de junio de 1997, Argentinos tenía la gran chance de volver al círculo privilegiado. Enfrente estaba Gimnasia y Tiro de Salta, que también ascendería luego en el Reducido. En el equipo del noroeste argentino jugaban, entre otros, Sergio Plaza, Jorge Cervera y Ramiro Leone, que años más tarde se vestirían con los colores de Argentinos Juniors. Ese sábado, Bennett no estuvo derecho para el arco. La tensión se apoderaba de jugadores e hinchas. La imagen se clava en el minuto 26 del segundo tiempo. El centro de Darío Marra desde la derecha aún viene cayendo. El Polo se eleva más que Maximiliano Kadijevic, arquero visitante, y gana con su cabeza. La pelota queda boyando y un nuevo cabezazo del '9' pone a Argentinos en ganancia. Fue suficiente. En el Bajo Flores el resultado no se modificaría. En Avellaneda, donde Los Andes recibía a Talleres de Córdoba, el 0 a 0 jamás se quebraría. La alegría volvía a La Paternal. Ese día, el Polo Jorge Roberto Quinteros, se recibía de ídolo.
Tuvo que rendir varias reválidas. Y las aprobó con creces. Quinto goleador del profesionalismo de Argentinos, tres de los cuatro goles para el ascenso en el 2004, gol en su vuelta en 2006 y en su despedida, a fines de ese año. Y ni hablar del golazo a Boca desde casi mitad de cancha, entre otras grandes actuaciones.
Hoy, a 12 años del ascenso, también decimos que estamos a 12 años del día en que el Polo Quinteros se recibió de ídolo.

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