8 may. 2010

Ganar en La Bombonera

El 8 de mayo de 2005, Argentinos ganaba 2-1 en cancha de Boca y rompía una racha negativa de 10 años.

Oberman celebra el segundo gol. Se unen al festejo Pisculichi, Carrario y Marini

Por Javier ROIMISER

Ganar en La Bombonera no es para Argentinos cosa de todos los días. Si bien ha tenido rachas positivas sin conocer la derrota, tan sólo 12 veces el equipo de La Paternal se retiró victorioso del estadio de Boca Juniors.
El 8 de mayo de 2005, Argentinos iba por la proeza. Hacía 10 años que no se llevaba el triunfo de la cancha de Boca y, además, el Chino Benítez, DT Xeneize, tambaleaba en su cargo. El Bicho se iba a aprovechar de la situación. Aquella noche de domingo, Argentinos salió a la cancha con Marcos Gutiérrez; Leandro Fleitas, Nicolás Pareja, Carlos Galván y Ariel Seltzer; Gastón Machín (cerca del final ingresó Pablo De Muner), Claudio Marini y Mariano Mignini; Leonardo Pisculichi; Gustavo Oberman (sobre media hora del complemento fue reemplazado por Gustavo Morinigo) y Silvio Carrario (sobre la hora, Matías Arce).
El encuentro fue bastante parejo en la primera etapa, pero el complemento fue un cúmulo de emociones en algo más de diez minutos. Argentinos estuvo más cerca en el inicio, pero el que pegó primero fue Boca a los 5 minutos, a través de un penal -dudoso- convertido por Martín Palermo. Cuando se pensaba lo difícil que sería para Argentinos remontar el marcador, llegó el empate de Silvio Carrario -sobre los 11'- y tres minutos más tarde Gustavo Oberman señalaba el segundo con bastante suspenso, ya que la pelota fue lentamente hacia el arco tras superar a Abbondanzieri. Además, sobre los 16 minutos, el Bicho tuvo chances de aumentar las cifras al tener un penal a favor por falta sobre Oberman, pero el arquero boquense se lo atajó a Carlos Galván.
Tras estas situaciones, Boca volvió a tomar las riendas del juego pero en desventaja. Fue una y otra vez sobre el arco de Marcos Gutiérrez, pero el '1' de Argentinos atajó todo lo que le tiraron, incluso un cabezazo a quemarropa de Guglielminpietro que tenía inexorablemente destino de gol.
Fue la última alegría hasta hoy en La Bombonera. De esas que se disfrutan el doble. Más que nada por el contexto en el que se dieron las situaciones del partido.

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