14 may. 2010

Mística pura

En 1983 Argentinos se dio el lujo de eliminar del Nacional a Boca y a River, pero al Xeneize de manera muy particular

Argentinos de 1983, que llegó por primera vez a semifinales de un Nacional

Por Javier ROIMISER

Siempre se dijo que pertenecer a un club de los denominados 'Chicos' es correr con desventaja ante un gigante. Y hace algo más de 25 años era aún más complicado. Sin embargo, cuando de tu lado hay un viejo zorro como Don Ángel Amadeo Labruna, la balanza se equilibra.
El sistema de disputa del Nacional 83 no fue nada sencillo de entender. Lo que si quedó claro fue que, luego de dos fases de grupos, Argentinos quedó entre los 16 candidatos a quedarse con el campeonato. Pero -porque siempre hay un 'pero'- lo que venía por delante en las llaves de eliminación no era nada fácil. Debía enfrentarse a Boca Juniors. Si superaba al Xeneize, el posible rival -finalmente así se dio- era River Plate. Y en las semifinales lo iba a esperar Independiente.
No eran buenas épocas las que se vivían en Boca. Tras la 'Era Maradona', el club de La Ribera estaba muy endeudado y se sumergía en una profunda crisis económica que lo tendría al borde del abismo un año más tarde. Argentinos, por su lado, empezaba a asomar la cabeza tras dos años de dificultades futbolísticas y, adecuadas adquisiciones mediantes, empezaba a gestarse un gran equipo.
El Director Técnico Ángel Labruna sabía plantear este tipo de encuentros. Más aún si el rival era Boca, su enemigo acérrimo de toda la vida. El lunes 16 de mayo de 1983 se enfrentaron en La Bombonera Boca y Argentinos. El Xeneize tenía un equipo bastante bien balanceado, con Gatti al arco, Ruggeri y Mouzo en la defensa, Passucci y J. J. López en el medio, y el Gallego Vázquez, Gareca y el Potro Domínguez adelante. Este último venía del fútbol francés y tenía grandes condiciones goleadoras. Argentinos formó aquella noche con César Mendoza; Carmelo Villalba, José Luis Pavoni, Ángel Landucci y Adrián Domenech; Miguel Ángel Lemme, Sergio Batista y Silvano Espíndola; José Antonio Castro (reemplazado sobre la media hora de juego por Mario Alles), Pedro Pasculli y Carlos Ereros (ingresó Rubén Galletti promediando el complemento).
Las cosas no empezaron bien para Argentinos. A los 31 minutos Domínguez marcó el primer gol, aunque con un supuesto foul no observado por el juez Claudio Busca. Ante las airadas protestas del arquero César Mendoza -volvía a la titularidad luego de dos partidos por lesión-, el árbitro lo expulsó por lo que Argentinos se encontraba sobre la media hora de juego un gol abajo y con 10 hombres. Mario Alles debió hacerse cargo del arco de Argentinos ingresando por el Pepe Castro, por lo que se resignaba gran parte del poderío de ataque.
Argentinos intentó hacer pie en un terreno difícil, con un jugador menos y en desventaja. Cuando menos se esperaba, llegó el empate. Un tiro libre cerca del área de Boca, un centro cruzado y la cabeza de Landucci, para celebrar el 1 a 1. 10 minutos después del gol, sobre los 20' del segundo tiempo, una nueva expulsión condicionaría aún más a Argentinos. Domenech se iba a las duchas antes de tiempo y Argentinos debía aguantar casi media hora con dos jugadores menos. Labruna improvisó a Lemme en la defensa, bajó a Galletti a volantear y dejó solitario arriba a Pasculli. El Bicho sacó fuerza desde lo más profundo y pudo mantener la igualdad. Mística pura para un equipo de hombres.
La revancha también fue un partido inolvidable. Argentinos perdía 0-2 faltando 10 minutos, lo empató sobre la hora y lo ganó en suplementario. Después eliminó a River empatando en Núñez y venciendo por la mínima en Vélez. Independiente lo frenó en semifinales, pero la transpiró más de la cuenta.
Todo empezó aquel 16 de mayo de 1983 en La Boca. Y vaya que ese es un día místico. Si en 1993 hizo que Argentinos empate un partido que tenía perdido con un arquero improvisado. Si en 1995 logró que Maradona grite un golazo de su sobrino, el 'Dani' López, en la mismísima cancha de Boca y ante la mirada atónita de la parcialidad local, partido que el Bicho ganó por 3 a 2. Ojalá que 27 años más tarde, la mística vuelva a vestir los colores de Argentinos Juniors.

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