30 jul. 2010

La batalla del Centenario

La participación de Argentinos en la Supercopa 1990 se vio empañada por un violento episodio en el Estadio Centenario

Carlos Javier Mac Allister con su rostro ensangrentado. Luego sería detenido.

Por Javier ROIMISER

La experiencia de Argentinos Juniors en la Supercopa de 1990 será recordada por varios motivos. Fue la última vez que logró pasar la Primera Fase -superó a Flamengo por penales en Brasil, tras ganar 3-1 en Buenos Aires y caer por igual resultado en Río de Janeiro- y su eliminación se dio en un contexto poco habitual para una contienda futbolística.
La llave que enfrentó al equipo de La Paternal con Nacional de Montevideo arrancó y terminó mal. En el partido de ida, jugado en cancha de Atlanta se comenzó a disputar un jueves por la noche -hacía varios años que el sistema de iluminación del club de Villa Crespo no estaba en las mejores condiciones- pero, tras dos interrupciones por cortes de energía eléctrica, se terminó de jugar el viernes por la mañana en una resolución tomada entre los directivos de ambas instituciones en el vestuario del árbitro. Con el sol a pleno, Argentinos ganó 2 a 1 tras comenzar en desventaja.
La revancha se disputó cinco días más tarde -el 21 de noviembre- en el mítico Estadio Centenario de Montevideo. Argentinos salió a defender la ventaja obtenida en Buenos Aires con Carlos Goyén; Fernando Batista, Fernando Cáceres, Osvaldo Coloccini y Carlos Javier Mac Allister; Claudio Cabrera, Sergio Batista, Jorge Ortega y Ricardo Rentera; Walter Perazzo y Sergio Pérez. El equipo estaba dirigido técnicamente por Fernando Areán. Las extrañas situaciones comenzaron a darse desde temprano. El juez chileno Gastón Castro expulsó a los 12 minutos del primer tiempo a Ricardo Rentera, según su informe, por demorar el juego. Con la adversidad del clima reinante y teniendo un jugador menos, Argentinos le cedió la iniciativa a Nacional que, sin embargo, no le encontraba la vuelta a un buen sistema defensivo del equipo visitante. Debido a la actitud defensiva del equipo argentino, antes de la media hora de juego ingresó en Nacional Ernesto Vargas -delantero- por José Pintos Saldanha -marcador de punta-. En el complemento Enrique Báez sustituyó a Morán en Nacional, jugándose todo al ataque. Argentinos metió un cambio defensivo -Osvaldo Rodríguez reemplazó a Sergio Pérez- y renunció casi completamente al ataque.
Faltando algo más de 15 minutos para el final del encuentro Vargas abrió el marcador y llevaba las cosas a definición por penales. Inesperadamente y a los 36 minutos del complemento el jujeño Jorge Ortega empató el partido. Otra vez Nacional se fue al ataque masivo y sobre los 41 minutos Revelez puso el 2-1 que volvía a definir la llave a través de penales. Según el juez Castro, Argentinos había demorado el juego durante todo el encuentro por lo que otorgó cinco minutos de tiempo adicional. Cuando se jugaba el tercer minuto de descuento Wilmar Cabrera logró el tercer gol de Nacional, que le daba la clasificación. Todo Argentinos se fue encima del árbitro, reclamando una falta del autor del gol previa a concretar el tanto. Increíblemente y cuando nada lo hacía suponer, la policía ingresó rápidamente al terreno de juego y comenzó a reprimir a los jugadores argentinos. La peor parte se la llevó Carlos Javier Mac Allister, quien recibió un golpe de bastón en su cabeza que le provocó algunos cortes. Castro fue rodeado por la guardia policial y acompañado hasta el vestuario. El encuentro se dio por finalizado sin reiniciarse tras el gol y el árbitro informó además las expulsiones de Fernando y Sergio Batista, Carlos Mac Allister y Carlos Goyén.
La policía uruguaya decidió llevarse detenidos a Sergio Batista, Carlos Mac Allister y Carlos Goyén. El arquero fue quien se llevó la peor parte, ya que el ser nacido en Uruguay complicaba su situación procesal. El Checho Batista y Mac Allister fueron liberados a las pocas horas y se unieron a la delegación de Argentinos Juniors que aguardaba aún en tierras uruguayas. Goyén estuvo detenido 48 horas y, tras pagar una fianza de cinco mil dólares, fue dejado en libertad. Sus compañeros decidieron permanecer en el país vecino hasta tanto no se resolviera su situación procesal y entrenaron jueves y viernes en el campo deportivo de Peñarol. Tras permitírsele al arquero salir del país, el sábado en horas de la mañana Argentinos regresó a Buenos Aires.
El equipo de La Paternal pareció no haber acusado recibo desde lo futbolístico, ya que al día siguiente (domingo) recibió a Deportivo Español por el torneo local y lo venció por 2 a 0, con sólo una modificación respecto del partido ante Nacional: Cejas jugó en lugar de Fernando Batista.
Los cuatro jugadores expulsados en el final del partido de Uruguay fueron suspendidos por un año para competencias internacionales, por lo que no pudieron jugar en la Supercopa de 1991. Sólo Sergio Batista no continuaba en el plantel de Argentinos ya que había abandonado por un tiempo la práctica activa del fútbol. De la batalla del Centenario se siguió hablando, al menos de este lado del Charco, por bastante tiempo más. Fue la única vez en la historia en la que a Argentinos le expulsaron a cinco jugadores en un partido.

1 comentario:

  1. Hola soy uruguayo e hincha de Nacional , me acuerdo bien de ese partido , en esa Supercopa Nacional llegò a la final aunque perdimos feo con Olimpia de Paraguay que tambièn habìa eliminado a Peñarol en semifinales , los felicito por la pàgina , me encantan las fotos de equipos ochentosos sobre todo ya que el fùtbol argentino de esa època me atraìa màs que el de ahora aunque sigue siendo bueno , un saludo y me alegro mucho por el campeonato que ganaron hace unos meses .

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