4 ene. 2012

Grandes goleadores: Luis María RONGO

Sin lugar en River Plate, Rongo demostró en un Argentinos al borde del abismo que estaba a la altura de los más grandes goleadores de la época

Luis María Rongo -con la pelota- durante su estadia en Argentinos Juniors en 1937


Por Javier ROIMISER

Muchas veces se ve a grandes jugadores que no se explica cómo no triunfan en sus clubes de origen. Se puede pensar que tienen delante a otros mejores que ellos. Sin emabargo, cuando se los cede a otros equipos para que tengan continuidad, tienen desesmpeños muy destacados.
El caso de Luis María RONGO merece ser recordado. El delantero nacido en San Isidro en 1915 y formado en las divisiones juveniles de River Plate -anteriormente jugó en las menores de Sportivo Acassuso- llegó a debutar en Primera del equipo de Núñez en 1935. Ya en el año de su debut iba a demostrar que era cosa seria. En los cuatro partidos oficiales que disputó, anotó cinco goles. Cada vez que le tocaba actuar, cumplía. En 1937, viendo que no tenía lugar en un River lleno de figuras descollantes en la delantera, fue cedido a Argentinos Juniors para jugar la segunda mitad de la temporada. El equipo de La Paternal estaba sumido en una profunda crisis futbolística e institucional. Pero Rongo hizo su tarea con suma aplicación, anotando 8 goles en los 13 partidos que disputó. No alcanzó para que el equipo evite la pérdida de la categoría junto a Quilmes.
Volvió a River al año siguiente. Tuvo más continuidad y siguió pagando con goles. En 20 encuentros anotó 33 tantos. En 1939 estuvo solamente media temporada y otra vez superó en goles los partidos disputados: 10 en 7 juegos. Pasó por Peñarol de Uruguay y se despidió de Los Millonarios en 1940, donde casi no tuvo lugar jugando tan solo tres partidos.
En ese mismo año paseó su capacidad goleadora por el Fluminense de Brasil. En tierras cariocas estuvo hasta 1941, volviendo a la Argentina en 1942 para jugar cuatro temporadas en Platense, donde hizo 37 goles en 50 partidos.
Ya disminuido físicamente por los constantes golpes de los defensores rivales, jugó en 1946 para Temperley -9 goles en igual cantidad de partidos- y un año más tarde y para despedirse, dividió su actividad entre Excursionistas y San Telmo, este último participante de Tercera de Ascenso.
Muchas veces se lo comparó con el gran Bernabé Ferreyra. Quedará siempre la incógnita de saber si Rongo podria haber trascendido tanto como El Mortero de Rufino. Él siempre pagó con goles. Y dejó bien en claro que lo suyo era potencia, cuando una vez en Mendoza y otra jugando en Reserva rompió la red del arco rival con sus remates. En Argentinos de 1937, fue un oasis en el desierto.

1 comentario:

  1. Muy linda nota Doc! Que bueno hubiese sido que se quedase más tiempo, no?

    ResponderEliminar