12 abr. 2014

Promesas: Carlos MILANI

Marcador central que fue parte del gran equipo de 1977 que estuvo muy cerca de lograr una hazaña

Milani, en la previa del gran triunfo en cancha de Huracán, golazo de Maradona incluído


Por Javier ROIMISER

A veces el fútbol te hace pasar desapercibido. En otras te destacás y llenás varias páginas de las publicaciones del momento.
Carlos Humberto MILANI no pasó desapercibido ni llenó muchas páginas de diarios, pero pudo haberlo hecho. Fue contemporáneo de Diego Armando Maradona -debutó unos meses antes en Primera- y de pelear el descenso pasó a jugársela por el campeonato de un año al otro.
Su historia comenzó el 9 de mayo de 1976, cuando Argentinos enfrentó a Unión en Santa Fe. El equipo de La Paternal alineó a Carlos Munutti; Dante Roma, Ricardo Pellerano, Carlos Milani y Miguel Gette; , Carlos Álvarez, Ricardo Fusani y Rubén Giordano; Jorge López (78' Daniel Miguel), Ibrahim Hallar y Juan José Irigoyen. Los dirigidos por Juan Carlos Montes -el mismo que hizo debutar a Maradona- arrancaron ganando por gol de Giordano, pero no pudieron contra un gran equipo Tatengue y cayeron por 3 a 1 gracias a los tantos marcados por Víctor Rodolfo Marchetti de penal y Oscar Víctor Trossero en dos ocasiones.
Milani llegó para quedarse. Alternó titularidad con banco de suplentes durante el torneo y le puso el pecho a la ronda descenso, donde Argentinos se salvó sin ganar ni un solo partido. En esa fase marcó su único gol en el club. El primero ante Atlanta en cancha de All Boys, partido que finalizó igualado 3 a 3.
El Nacional 76 lo vio desde afuera y el comienzo del Metropolitano de 1977 fue similar. Hasta que un día volvió. Un día antes de cumplir un año de su debut en Primera fue al banco contra Estudiantes e ingresó faltando un par de minutos. Trabajado triunfo en Boyacá y Juan Agustín García 1-0 con gol de Bartolo Álvarez de penal. Con Lanús fue titular -empate 1 a 1- y siguió en el once inicial cuando La Sinfónica de La Paternal tocó sus mejores melodías, con seis triunfos consecutivos -goleada ante Atlanta, claridad ante Independiente en Avellaneda, sufrido sobre la hora contra Central, lluvia de goles en Floresta ante All Boys, tranquilidad frente a Colón y una obra de arte ante Huracán en Parque de los Patricios.
Y vaya si fue una obra de arte lo que se hizo en el Tomás Adolfo Ducó, que quien escribe estas líneas siempre recuerda las palabras del propio Milani. “Yo estuve en la cancha pues integré el equipo de ese día en Huracán. La pelota salió desde la defensa hasta el fondo del arco de Huracán. No la tocaron. Fue el gol más grande de Diego. Me agarraba la cabeza y no lo podía creer. Como anécdota, todo el estadio todo aplaudió durante tres o cuatro minutos y Nitti -el árbitro- no daba la orden de salida del centro del campo mirando a Diego”. Y acto seguido, entre risas, agregó “Si el Negro Enrique se jacta de haberle dado el pase-gol a Maradona contra los ingleses, yo le di a Diego el pase-gol del más lindo que hizo. Yo hice el saque de arco y se la di al pie en la medialuna de nuestra área”. Y Milani tenía razón... Cada vez que se habla de ese gol, Maradona asegura que fue el mejor que hizo...
Pero la historia de un equipo que parecía querer asemejarse al de 1960 se encontró, siete días más tarde y en el mismo estadio, ante Boca Juniors. Un gol tempranero de Mastrángelo sumado a un Claudio Busca demasiado permisivo con los jugadores Xeneizes y un claro penal para Argentinos ignorado por el Juez dejaron una dura derrota muy difícil de asimilar.
Argentinos tardó mucho en volver a ganar. Quince fechas más tuvo que esperar para irse victorioso. Después alternó triunfos con derrotas, que lo llevaron a terminar en un dignísimo quinto lugar, y quedarse con el goleador del torneo, Carlos Bartolo Álvarez.
El Nacional de ese año Milani fue relegado. Lizondo se quedó con el puesto de marcador central derecho y solamente jugó un partido.
Para 1978 volvió el Bicho Pellerano -había estado un año en Quilmes- y comenzó formando zaga con él. En el debut Pellerano se fue expulsado y en la siguiente jornada fue titular junto a Raúl Modesto Bianchi, que había llegado esa temporada procedente de Flandria. Con el correr de las fechas la dupla Pellerano-Bianchi se hizo fuerte y terminó quedándose con la titularidad. Milani jugó solamente 8 partidos en el Metropolitano y otros 3 en el Nacional.
Para 1979 tomó una decisión. Sabiendo que las chances de tener un lugar eran escasas, se la jugó y se fue a Campana para sumar minutos en Villa Dálmine. Estuvo hasta 1981, pero jugó poco. Tan solo 11 partidos.
Por esos tiempos ya había comenzado a buscar la alternativa del estudio. Se dedicó a su otra gran pasión, la Abogacía, profesión que hoy en día ejerce.
Fueron 44 partidos -y un gol- en Argentinos, en la época en que todo el mundo iba a ver a Maradona. Milani se dio el gusto de compartir terreno de juego con él. Y de darle el pase "decisivo" del mejor gol que hizo. Él se lo podrá contar toda su vida a sus hijos, nietos y amigos. Y nadie le podrá refutar aquella gran verdad...

1 comentario:

  1. El protagonista de la historia fue un gran marcador central y es un Gran Abogado, que me honra con su amistad desde hace más de 40 años y eso lo considero un privilegio. Lean el comentario porque es apasionante.

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